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1Jun/090

Vidas fragmentarias

"Y pensar que quizás tu primera declaración de amor fue en Italiano."

Esa simple afirmación me despertó una gran serie de reflexiones. La persona que me lo dijo había compartido conmigo un viaje hace unos años, en 2004; sin dudas fue una experiencia que nos cambió mucho a todos los que participamos, de alguna u otra forma: nos abrió la cabeza, conocimos nuevos amigos, nos enamoramos y nos desenamoramos; nos incentivó a estudiar portugués, a seguir viajando, a no dejar de buscar oportunidades.

Sin embargo fue una ventana de 1 mes en nuestras vidas que sólo compartimos con gente hasta el momento desconocida; nada sabían de nosotros y nuestros amigos casi nada supieron sobre lo que pasó en ese tiempo. Esa declaración de amor en Italiano existió, es verdad, lo que mi amiga no podía saber es que no era la primera que hacía (ni será la última); básicamente siento que ese mes de mi vida pertenece al grupo de personas que compartió el viaje conmigo, otros 49 sudamericanos. No creo poder compartir un "Sinishhhtro" o "I puffi" con otras personas que no sean ellos, por más que me esfuerce en explicarlo.

Un poco más adelante, el año pasado, estuve unos 6 meses de intercambio en Brasil; la sensación es exactamente la misma, sólo que por más tiempo y quizás con sentimientos más profundos. Hay cosas que sólo entiende la gente con la que compartí ese tiempo y es por eso que resulta tan agradable volver a verlos; desde un "abrazo colectivo" hasta seminarios, moradia, o los apodos que surgieron en ese tiempo; fotos que es mejor no mostrar, historias que es mejor no contar.

Pero también hay viajes que hice solo, sin compañía fija más que por un par de días. Conocí a muchas personas de las que sólo conservo una foto o un recuerdo en mi memoria. Algunas probablemente no las cruce nunca más en mi vida, a otras sorprendentemente (y por motivos del azar) seguramente lo haré y en las situaciones más extrañas. El recuerdo, en ese caso, me pertenece casi exclusivamente; no puedo identificar a un grupo de personas con los que se hayan establecido códigos en común o anécdotas.

Lo curioso del asunto es que la gente con la que compartí las experiencias no es la misma gente con la que comparto mi día a día desde hace años. Y es por esto que me vino a la mente la idea de una vida fragmentaria. Partes de mi pasado están diseminados por el Mundo (no sólo por haber viajado, sino por haberlo compartido con personas que ahora están en otros lugares) y no tienen contacto entre sí (ni tampoco tienen contacto conmigo) por lo que siento que mi vida son fragmentos que le pertenecen a determinadas personas, los elegidos por el azar para cruzarse en mi camino.

Sin dudas la mayor parte corresponde a aquellos con los que comparto la cotidianeidad en Buenos Aires, mis amigos, mi familia, mis nuevos amigos; pero son los recuerdos que revivo cuando me reencuentro con alguien del pasado los que realmente atesoro. Es una sensación extraña y reconfortante, especialmente cuando alguien de uno de esos fragmentos entra decididamente a formar parte del día a día.

23Feb/080

La actividad física retrasa el envejecimiento

Actividad Fí­sicaUn estudio inglés, publicado en la revista Archives of Internal Medicine, estableció que las personas que realizan actividad física son biológicamente hasta 10 años más jóvenes que los que llevan una vida sedentaria. Para poder determinarlo, se observaron las diferencias en un grupo de 2400 mellizos, catalogados según el nivel de actividad.

“Una vida sedentaria incrementa la propensión a padecer enfermedades asociadas con el envejecimiento y una muerte prematura”, afirma Tim D. Spector y sus colegas en las conclusiones del estudio. La inactividad parecería disminuir la expectativa de vida, no sólo por ser causante de enfermedades sino porque también influiría directamente en el proceso mismo de envejecimiento.

9Nov/072

Ayer fui al dentista…

DentistaCuando volví de Salta, tenía turno con el dentista, como justo coincidió con mi nuevo empleo, tuve que posponer la visita por casi 1 mes. La secretaria me dijo que fuera un jueves a las 14, como es el primero de todos, no iba a tener que esperar y me garantizaba llegar al trabajo a tiempo.

Llegué puntual (es màs, un par de minutos antes de la hora pactada) y encuentro en la puerta a otra persona esperando. Supuse o bien que se iba a atender con el otro odontólogo, o que es la persona que venía justo detrás mío. En la sala de espera, mientras se iban las secretarias y dentistas del turno anterior, llaman a la otra persona y no a mí para que se atendiera con MI dentista.

La visita no fue corta, estuve esperando sin poder hacer nada unos 20 minutos. Lo peor es que esto pasa en general con todos los médicos con los que se pide turno. ¿Cuál es el sentido de citar pacientes cada 5 minutos si se sabe que se va a demorar por lo menos 20? O peor, ¿para qué tener un sistema de turnos, si al fin y al cabo atienden a personas que simplemente fueron?

Entiendo que pueda haber casos especiales, más o menos urgentes, pero igualmente no deja de indignarme tener que esperar CADA VEZ que voy al médico.

[tags]Dentista, espera, médico[/tags]

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27Ago/070

De Vacaciones

Empezó mi vida rutinaria.
Luego de semanas preparando finales (aprobados, afortunadamente) y una semana de vacaciones en Bariloche, volví de lleno a la vida rutinaria de la gran Urbe.

Espero lentamente poder ir retomando las viejas costumbres de actualización de mis Blogs.

En los próximos días podrán ver las fotos de Bariloche en la sección de fotos.

25Ago/062

De las cadenas de eventos

"No hay evento que tenga probabilidad nula de suceder."

Esa frase me pareció siempre algo increíble. En la física es un resultado que se observa y se deduce casi a diario, y creo que es aplicable casi a cualquier ámbito.

Piensen en algo que hayan hecho hoy por ejemplo, y ahora recuerden por qué hicieron eso, cuántas decisiones tuvieron que tomar para llegar.

Me sorprende que recorriendo la vida de uno (la vida cotidiana, no hace falta ir a "los grandes hechos") en sentido inverso, se observe la grandísima cantidad de variaciones que podrían haber surgido.

Por ejemplo, el domingo fui a una fiesta y hablé con una chica. Pero hablé con ella, porque ella decidió que quería hablar conmigo. Llegué a hablar con ella porque decidí quedarme a pesar de que uno de mis amigos se fuera. Fui a esa fiesta porque no me había ido de Buenos Aires a pesar de tener la oportunidad. Y aún más, fui a esa fiesta porque el año pasado había conocido el Hospitality Club, de donde recibí la invitación para ir.
La cadena podría seguir in eternum, pero a algunas cosas es mejor ponerle un límite. Algunos creen en el destino, y esto simplifica mucho las cosas, porque no dan la posibilidad de que fueran de otra forma, yo no habría podido no inscribirme al HC, etc.

Yo prefiero permanecer en una posición de "libre albedrío" donde no hay evento que tenga una probabilidad nula de suceder; especialmente con respecto a interacciones con otras personas; la magia que le otorga a un encuentro el hecho de que fue sólo una alternativa de miles posibles, se eligió hablar con una persona en particular de las miles que se podrían haber elegido, basándose en una corazonada, en la atracción física, eso lo decide cada uno, pero sin haber sabido cuando el día comenzaba que eso iba a suceder.

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