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2feb/120

¿Es sustentable la piratería?: Los Libros

Como ya había adelantado en el artículo anterior, la idea es explorar diferentes formas de piratería diferenciándolas por industria. Ya había sido el turno de la música y di mi opinión sobre ella. Ahora voy a explorar un poco el mundo editorial, de los libros. Esta es una industria radicalmente diferente a la de la música; todo el mundo escuchó hablar de Gutenberg, de la invención de la imprenta hace más de 500 años. El registro escrito es muy antiguo, mucho más que el registro sonoro. De hecho es lo que separa la historia de la prehistoria. Quizás sea por esto que tanto sus empresarios (las editoriales) como sus artistas (los escritores) poseen un grado de madurez y visión diferente.

Con el avenimiento de las computadoras personales, muchas de las palabras escritas empezaron a surgir de manera digital (este blog, por ejemplo) y además se comenzaron a digitalizar obras ya existentes. En particular con los libros, dado que el derecho de propiedad intelectual caduca luego de algunos años del fallecimiento del autor, se pueden encontrar copias LEGALES de centenas de libros en diferentes bibliotecas virtuales. De hecho Google está haciendo campañas masivas de digitalización de libros en algunas bibliotecas alrededor del mundo. La digitalización y publicación de esta información abre unas puertas enormes para sinfín de investigadores y curiosos. Libros que antes estaban en un sólo lugar (quizás el único ejemplar que perdura) ahora están en todos lados, en cualquier PC conectada a internet. Creo que no hace falta que me explaye más al respecto.

En cuanto al formato de lectura, los libros tuvieron hasta hace unos años una ventaja infinita con respecto a la música, por ejemplo, y es que las pantallas eran mucho más incómodas para leer que el papel. Leer desde una computadora cansa, irrita la vista, y ni que hablar de portabilidad. Sin embargo, la piratería de libros es antigua, desde que existe la fotocopia; ¿quién no habrá estudiado de un libro fotocopiado alguna vez? Todo esto comenzó a cambiar gracias a las tablets y la tinta electrónica; pero adivinen un dato curioso: las grandes editoriales ya estaban ahí, vendiendo copias digitales de sus obras. Hasta Amazon con su archifamoso Kindle permite descargar directamente libros a su lector (con altibajos, pero vamos, hay que ir aprendiendo). El hecho de que sea tan fácil comprar un libro digital por un lado mantiene a un grupo de consumidores activo, por el otro, mantiene fieles a los autores, que por ahora no buscan desligarse de los intermediarios.