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Acabo de subir algunas fotos de la UNICAMP y de Curitiba e Ilha do Mel. Son demasiadas como para que vaya poniendo nombres en cada una. Seguramente lo haré a medida que tenga tiempo, pero no por ahora.
Acabo de subir algunas fotos de la UNICAMP y de Curitiba e Ilha do Mel. Son demasiadas como para que vaya poniendo nombres en cada una. Seguramente lo haré a medida que tenga tiempo, pero no por ahora.
Hoy a las 7 de la mañana volví para Barão Geraldo (Campinas) después de un fin de semana largo en Curitiba e Ilha do Mel. Ya hacía más de un año que no me lanzaba así a un grupo de desconocidos (o no tanto, ya que me reencontré con varias personas que había encontrado el año pasado durante el viaje) para compartir un poco de tiempo. Fueron demasiadas sensaciones, demasiadas personas conocidas, demasiada playa.
Bah, “demasiado” es sólo una forma de decir… Alguien podrá alguna vez cansarse de eso? Ahora sólo me dieron más ganas de seguir viajando, pero por el otro lado se que tengo que estudiar, tengo que contenerme por lo menos hasta julio. Prometo poner las fotos de acá en breve, hay un video también, pero creo que lo sensurar apenas lo filmé, como me dijeron: “Lo que pasa en la isla queda en la Isla; excepto por los videos y fotos que hayamos sacado;” así que será cuestión de venir a casa a verlo.
Me alegró mucho volver a un lugar conocido como Ilha do Mel, después de todo descubrí que mi memmoria no es tan frágil como suponía. Fue muy lindo reencontrar a Môni (mi casi-host en Curitiba) compartir tiempo con ella, con sus amigos, y amigos de amigos. Hubo muchas risas, mucho tiempo divertido, clases particulares de Forró, shows de Funk, Pagode y Frevo (lo que es estar con Cariocas!) y muchas saudades ahora.
Dos viajes a Ilha do Mel, y sigo sin haber visitado más del 90%; es que la tentación de pasarla tan bien era tan grande que me venció. Ahora es cuestión de volver en algún momento, mentalizado a caminar un poco.
Prometí en uno de los primeros posts que escribí desde Campinas, contar un poco sobre la movida de los Calouros (o “Bixos” como los llaman por aquí) es decir de los ingresantes a la universidad.
Primero se tiene que recordar que la formación escolar en Brasil es más corta que en Argentina, son 11 años luego de haber entrado a la primaria, por lo que se reciben a los 16/17 años (y no 17/18 como allá.) En ese momento se da la primer selección entre los que pueden pagar y los que no: aquellos que deseen ingresar a una universidad pública deberán rendir un examen (llamado Vestibular) para el cual en general no están preparados al 100% luego del colegio. Es por esto que muchos ingresan en lo que se llama “cursinho” que dura aproximadamente 1 año y da los contenidos básicos para pasar el ingreso. El examen tiene partes de portugués, matemática, literatura, etc. etc.
El problema de este sistema, es que sólo aquellos con dinero pueden pagarlo, básicamente no existe un “cursinho” público y gratuito. Hay casos, pero siempre fueron contados, hasta ahora no conocí a nadie, de gente que logra entrar a universidades prestigiosas sin hacer el curso, sin embargo hasta que no vea no creo. Preparar por un año un exámen parece mucho (y yo me quejaba de 1 mes para teórica 2!), pero dependiendo de la carrera y de la universidad a la que se quiera ingresar puede ser hasta poco; el sistema funciona con cupos, por lo que si no se está en el “Top X” en el examen no se ingresa, caso muy frecuente en medicina, carrera para la cual suelen prepararse hasta 3 años, o más simplemente aprenden español y van para Argentina o Bolivia a estudiar.
Hay diferencias también entre las universidades, aquellas de mayor prestigio son más difíciles de ingresar, etc. Justamente porque todo se maneja con cupos. Lograr ingresar a una facultad es por lo tanto uno de los mayores logros en la vida de un Brasilero. Es básicamente una garantía de bienestar económico (o no tanto, pero así lo pintan) y por ello se hace una gran fiesta para los Bixos. Parece que hace unos años las fiestas eran medio descontroladas, pero, muerte de por medio, empezaron a moderarse un poco. A los chicos se los pinta con témpera, se les corta el pelo, tienen que hacer prendas, cantar, etc. etc. Es más o menos la imágen que uno ve en Argentina cuando alguien se recibe (salvo que no vi que tiraran huevos, jeje.) El Alcohol fluye a montones, hay siempre hospitalizados por intoxicación (eso visto con mis propios ojos.)
Sobre el sistema educativo en sí, es otra historia. Lo que me haría falta escuchar es la versión de los que no entraron, de los que no tuvieron plata para el cursinho, pero estando en una ciudad plenamente universitaria se hace un poco difícil.
[tags]Vestibular, Brasil, UNICAMP[/tags]
Es increíble la pereza que me da sentarme a escribir en el blog (en general me da mucha pereza hacer cualquier cosa últimamente.) Finalmente decidí ir a pasar Páscua a Ilha do Mel, cerca de la ciudad de Curitiba, en el estado de Paraná. Ya estuve el año pasado, pero es quizás una de las pocas oportunidades que tenga de ir a visitar a Môni (una de las chicas que conocí el año pasado) y de aprovechar las playas del sur antes de que empiece el frío.
Salgo el miércoles a la noche y vuelvo supongo que el lunes a la tarde o domingo a la noche. Son pocos días, pero vale la pena.
Les dejo algunas fotos de las fiestas (o no tanto) en Campinas.
Son las que saqué, al principio no llevaba la cámara conmigo todo el tiempo.
Por ahora son esas, estoy esperando que me vayan pasando las fotos de las otras cámaras