Archive for the 'Personales' Category

Qué es lo que me tiene lejos

Muchos habrán notado que el ritmo de publicación tanto en este como en todos mis otros blogs se fue prácticamente a cero en las últimas semanas. Esto se debe a la falta de tiempo. Dicen que el que mucho abarca poco aprieta, así que es siempre bueno no abarcar demasiado y hacer menos pero bien; esta vez los que pagan el precio son los blogs.

Así que en resumen: Empecé mi tesis y quiero ponerme al día con los finales y las materias que estoy cursando.
Además hay una persona que dese hace unas semanas es dueña de la mayor parte de mi tiempo creativo.

Espero poder organizar un poco mejor el tiempo para volver al ruedo lo antes posible.

Salí en el suplemento Sí

Bueno, ahora sí puedo confirmar que salió la entrevista que me hicieron para el suplemento Sí de Clarín. Además salió un artículo que había escrito sobre el gato de Schrödinger (pero sólo en la versión online.)

Creo que esta nota es la primera que pone links a mi blog y que además no me dilapida como el boludo de los avioncitos de papel, así que le agradezco a Nicolás Artusi, el autor. En la versión impresa estoy justo en la página opuesta a una nota de Sean Paul, extraño, ¿no?

Por qué no puedo desvariar

no puedo hacer razonamientos truncos… ¿Cómo que no? A veces una misma linea de pensamiento demuestra, antes de llegar a su fin, que simplemente no vale la pena seguirla, podemos anticiparnos al final; aunque a veces, al hacerlo, nos perdemos grandiosas conclusiones (que en la mayoría de los casos son arrebatadas por mis interlocutores.) El problema es: ¿realmente corté el pensamiento o simplemente lo seguí superficialmente como para saber que las posibles conclusiones no eran razonables?

Están los otros pensamientos, los que suponemos que van a llegar a una resolución formidable, graciosa o ingeniosa o todo junto, entonces empezamos a compartirlos en voz alta con el resto de las personas. Poco a poco estas ilusiones se desvanecen y nos damos cuenta que toda nuestra elocuencia comienza a naufragar; aquí seguramente es cuando alguien rescata el final de las conclusiones que habíamos olvidado en el párrafo anterior.

¿Y no ven que soy completamente capaz de truncar el pensamiento? Claramente no les conté sobre aquellos pensamientos que sí llegan a un desenlace formidable, gracioso o ingenioso, o todo junto. Aquellos con lo que…

Otra vez tuve que arruinarlo.

Elecciones 2009

Me pareció increíble que ya pasaran dos años desde las últimas elecciones y me puse a leer lo que escribí para ese momento. Sinceramente no busqué esta vuelta si mejoraron las estadísticas respecto del tiempo que tiene cada persona para votar; aparentemente habían dicho que sí (pero si algún lector se toma el trabajo, puede informarlo.) Antes que divague con cualquiera, el link más útil del mundo: http://www.padron.gov.ar/ en el que con número de documento les informa exactamente en qué escuela y mesa deben votar (y de paso pueden chequear que parientes o conocidos difuntos no sigan estando.)

La verdad es que cada vez me desilusionan más los sufragios. Las campañas pasan por salir en programas cómicos, tirarle mierda a los contrincantes, asustar… Las noticias quieren declarar emergencia sanitaria el lunes, justo después de las elecciones, al igual que quieren subir los precios, vociferar que el fin del mundo está cerca. Por otro lado, si no apoyamos “el modelo” efectivamente todo se va al carajo. ¡Eso es! Finalmente entiendo lo que es una profecía autocumplida.

Se tiene pánico por la gripe “porcina“, aunque ya nos olvidamos del dengue y lo mejor de todo es que según las estadísticas, los políticos responsables de esta situación (léase PRO en Capital, Frente Para la Victoria en Provincia o Nación) son los que más votos van a obtener. Por el otro lado, la “oposición” completamente desarticulada no parece en grado de efectivamente gobernar. Siempre creí que 2001 era el momento para el surgimiento de nuevas corrientes, nuevas personas, nuevos modos de pensar, pero al final, ¿qué pasó? A Alfonsín lo sucedió el hijo (sorprendentemente parecido físicamente) pero en alguna especie de alianza con Carrió (sic), algunos jóvenes que sueñan con imitar las políticas de sus padres… El resto son los mismos viejos de siempre con las mismas políticas de siempre.

Desengañado un poco por esto que se llama política (quizás mi visión era demasiado romántica, como espero que sea la de cualquier joven que se dirige al cuarto oscuro por primera vez) aprendí que pase lo que pase hay que sobrevivir (o emigrar.) Siempre se puede estar peor y hacia allí nos dirigimos, sin importar realmente el resultado de mañana, así que a no desesperar.

¡Pero gente! Las elecciones de mañana son legislativas… ¿De qué estamos hablando realmente?

“La democracia asegura que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos.” (George Bernard Shaw)

Vidas fragmentarias

Y pensar que quizás tu primera declaración de amor fue en Italiano.”

Esa simple afirmación me despertó una gran serie de reflexiones. La persona que me lo dijo había compartido conmigo un viaje hace unos años, en 2004; sin dudas fue una experiencia que nos cambió mucho a todos los que participamos, de alguna u otra forma: nos abrió la cabeza, conocimos nuevos amigos, nos enamoramos y nos desenamoramos; nos incentivó a estudiar portugués, a seguir viajando, a no dejar de buscar oportunidades.

Sin embargo fue una ventana de 1 mes en nuestras vidas que sólo compartimos con gente hasta el momento desconocida; nada sabían de nosotros y nuestros amigos casi nada supieron sobre lo que pasó en ese tiempo. Esa declaración de amor en Italiano existió, es verdad, lo que mi amiga no podía saber es que no era la primera que hacía (ni será la última); básicamente siento que ese mes de mi vida pertenece al grupo de personas que compartió el viaje conmigo, otros 49 sudamericanos. No creo poder compartir un “Sinishhhtro” o “I puffi” con otras personas que no sean ellos, por más que me esfuerce en explicarlo.

Un poco más adelante, el año pasado, estuve unos 6 meses de intercambio en Brasil; la sensación es exactamente la misma, sólo que por más tiempo y quizás con sentimientos más profundos. Hay cosas que sólo entiende la gente con la que compartí ese tiempo y es por eso que resulta tan agradable volver a verlos; desde un “abrazo colectivo” hasta seminarios, moradia, o los apodos que surgieron en ese tiempo; fotos que es mejor no mostrar, historias que es mejor no contar.

Pero también hay viajes que hice solo, sin compañía fija más que por un par de días. Conocí a muchas personas de las que sólo conservo una foto o un recuerdo en mi memoria. Algunas probablemente no las cruce nunca más en mi vida, a otras sorprendentemente (y por motivos del azar) seguramente lo haré y en las situaciones más extrañas. El recuerdo, en ese caso, me pertenece casi exclusivamente; no puedo identificar a un grupo de personas con los que se hayan establecido códigos en común o anécdotas.

Lo curioso del asunto es que la gente con la que compartí las experiencias no es la misma gente con la que comparto mi día a día desde hace años. Y es por esto que me vino a la mente la idea de una vida fragmentaria. Partes de mi pasado están diseminados por el Mundo (no sólo por haber viajado, sino por haberlo compartido con personas que ahora están en otros lugares) y no tienen contacto entre sí (ni tampoco tienen contacto conmigo) por lo que siento que mi vida son fragmentos que le pertenecen a determinadas personas, los elegidos por el azar para cruzarse en mi camino.

Sin dudas la mayor parte corresponde a aquellos con los que comparto la cotidianeidad en Buenos Aires, mis amigos, mi familia, mis nuevos amigos; pero son los recuerdos que revivo cuando me reencuentro con alguien del pasado los que realmente atesoro. Es una sensación extraña y reconfortante, especialmente cuando alguien de uno de esos fragmentos entra decididamente a formar parte del día a día.
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