Claro, en Argentina
Me habían comentado algo de que la compañía de celulares Claro iba a llegar a Argentina, lo que no sabía es que ya fuera un hecho. Hace no mucho tiempo Unifón pasó a ser Movistar… Ahora fue el turno de CTI, que pasó a ser Claro, una compañía que acá en Brasil parece bastante difundida. La promoción del momento acá es: llamadas de Claro a Claro por 0,06R$ (6 centavos de real) el minuto, fraccionadas cada 10 segundos; la verdad que una ganga, es más barato (casi 6 veces) que mandar un SMS.
No se si seguirá la misma tónica de CTI de ser la peor compañía en Buenos Aires (parece que en el resto del país andaba mejor… o menos mal que las otras, no sabría decir.) Pero bueno, es una de las cosas que veré cambiadas al regresar (y ahora comencé a pensar, las escaleras mecánicas del subte las habrán arreglado?.)
Les dejo la publicidad de lanzamiento de Claro en Argentina, y una de Sony Bravia, más vieja, de un publicista Argentino inclusive.
Esta publicidad no tiene “efectos especiales” se usaron centenares de pelotitas para filmarla.
Via | Sin Serif
Desde que uno nace escucha esa frase, dicha por políticos, padres, carteles en la calle o en blogs. Siempre me pregunté cuál era el objetivo y sigo sin haber encontrado una respuesta. Los hechos indican que las Malvinas nunca fueron Argentinas, o casi nunca. La guerra fue tan maquiavélica como el mundial de fútbol, pan y circo, pero si no alcanza…
El viernes leí, después de cenar que el paro se había levantado, aunque permanecían en estado de alerta. Pensé que era un forma de vislumbrar el fin de un conflico que no lleva a nada bueno. Como ya dije antes, es difícil entender las dimensiones de algunas cosas siendo un observador pasivo y a distancia, pero luego de que me dijeran que ya no había carne en el supermercado, creo que me acerqué un poco más a la comprensión de lo que se está viviendo.
Así es, aunque increíble salió a la calle la revista “Ka”. Dedicada exclusivamente a elogiar el mandato prensidencial1 de Cristina K. El propietario, o por lo menos el que pone la plata es Rudy Ulloa Igor, un empresario patagónico (es curioso que Clarín en vez de publicar a qué se dedica el empresario le adjunte el adjetivo patagónico, ¿no?)