Hemel

BAFICI – Hemel

Hemel, Cielo en holandés, es la protagonista de una historia bastante psicológica y que pude ver en el BAFICI. A grandes rasgos podemos decir que se trata de una muchacha joven, promiscua, incapaz de iniciar o mantener algún tipo de relación. Con el tiempo descubriremos que la raíz de todo esto está en su padre (complejo de Electra irresuelto), con quien tiene una relación un tanto confusa (por ejemplo estando ambos desnudos en el baño, etc.)

Hemel

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Es una película que abusa un poco del desnudo (sin caer en el mal gusto), pero creo que no aporta realmente al perfil que quieren construir. Toda la narración pasa por la construcción del perfil psicológico de la protagonista, desde cómo interactúa con la pareja de su padre, hasta con los hombres que conoce en un bar o su pseudo-hermano.

Sin tener ningún conocimiento de psicología, podemos afirmar que se trata de una mente perturbada. No tiene una vida saludable y no parece feliz tampoco. Como película me resultó un poco vueltera; algunas cosas no me quedaron claras (personajes que en una escena aparecen y luego se transforman en esenciales, sin haber retenido sus caras). Es bastante lineal, no hay saltos narrativos y el carácter de la protagonista se construye siempre en la misma dirección.

Es una película pasable. Para amantes del cine psicológico quizás sea un peliculón, pero no es mi caso. De todas formas reconozco un buen proceso de edición, de elección de escenas. A nivel de exploración del personaje, me quedo con Francine, y a nivel psicológico con Aquí Estoy, Aquí No. Esta película se queda un poco corta (salvo por la belleza de su protagonista).

Frecuentes, intensos, imprevisibles y azarosos son los encuentros sexuales que mantiene la bella Hemel. Pero también son casi una práctica deportiva o dramática hasta el límite, como una compulsión o un ejercicio maníaco que deja un resabio melancólico. Desde la muerte de su madre, Hemel terminó de estrechar la cercanía con su padre Gijs, cuyos amores parecen la contracara sensual de los volcánicos de su hija, y tampoco duda en asestar su dictamen feroz sobre cada nueva candidata. Si todo debut en cine es sinónimo de expectativa, éste de Sacha Polak no sólo está a la altura de ese lugar común sino que permite avizorar un horizonte mayor, al convertir la belleza arrasadora de su protagonista Hannah Hoekstra en poco más que un subterfugio, un mero atajo para hablar de aquello que más preocupa e incomoda al ser humano desde siemprEdición: la soledad de nuestras ciudades anónimas, la dificultad de comprometerse afectivamente y las oscilaciones volubles del carácter. Provocativa hasta la explosión.