De reencuentros
Un reencuentro presupone que dos (o más personas) que se habían conocido se vuelven a ver después de un tiempo. El problema surge cuando se usa la palabra “persona”, ?quién es la “persona” con la que uno se reencuentra?
Funes el memorioso claramente lo dice, el perro que pasó hoy a la mañana por nuestra ventana no es el mismo (no podría serlo jamás) que vuelve a pasar a la tarde; a cada instante las personas van cambiando, se van adaptando al medio.
Al cabo de algunos años no hay ninguna molécula en nuestro cuerpo que no haya sido reemplazada por otra más nueva. A pesar de eso somos capaces de reconocernos después de no habernos visto por años, de no haber percibido esa incesante renovación de nuestro cuerpo.
A veces el cambio ocurre a un nivel mucho más profundo que el meramente material y si bien nuestros ojos son capaces de reconocer a la otra persona, nuestro espíritu ya no siente esa presencia como familiar. Este es el tipo de encuentro-desencuentro más desafortunado de todos.
Una persona puede esperar días, meses, años para reencontrarse con otra y descubrir que habría sido mejor vivir con el recuerdo de hace un tiempo para toda la vida y no borrarlo con el nuevo. El cambio puede ser tan radical que si no fuera porque nos aferramos estúpidamente a nuestros sentidos, diríamos que se trata de personas diferentes: la que se había conocido y la que se reencontró.
Afortunadamente existen los simplemente llamados reencuentros, que compensan cualquier cosa negativa que se puede haber vivido. Encontrar (casual o voluntariamente) personas con las que se vivió muy intensamente una parte de nuestras vidas es incomparable. El azar-destino-causalidad-Dios nos juntó en un avión hace dos años y pocos meses; la voluntad nos reencontró en Rio de Janeiro. El reencuentro implica experimentar sensaciones casi olvidadas, pensar en cosas que uno había creido ya no recordar. No se vive el pasado con nostalgia, sino con alegría.
Sería bueno poder vivir la vida de reencuentro en reencuentro.
Alejandra
Cecilia
Claudinha
Florencia
Giuseppe
María Paz
Marina
Paulo
Y todos los que no pudimos ver
Gracias por ser parte.
Cada dìa es una oportunidad para cambiar algo, para descubrir algo, para conocer a alguien, para reconocerse, para reencontarse.