¿La selección natural controla la evolución del cáncer?
Las dinámicas de la evolución están completamente en juego dentro del ambiente de un tumor, así como lo están en los bosques y prados, océanos y manantiales. Esta es la vista de los investigadores en un campo inter-disciplinario emergente que lleva los pensamientos de los ecologistas y biólogos de evolución al problema de la biología del cáncer.
Los resultados de su trabajo pueden tener implicaciones profundas en el entendimiento de por qué las terapias contra el cáncer actuales usualmente fallan y cómo terapias radicalmente diferentes pueden ser desarrolladas.
Una revisión por investigadores del Instituto Wistar de la investigación actual en este nuevo campo, publicada en línea el 16 de Noviembre, aparecerá en el número de Diciembre de la revista Nature Reviews Cancer. “Una población de células de tumor está evolucionando constantemente a través de la selección natural,” dice Carlo C. Maley, un profesor asistente del programa Oncogénses Molecular y Celular en Wistar. “Las mutaciones que benefician la supervivencia y reproducción de células en un tumor son las que la llevan a ser un tumor maligno.”
“La evolución está también llevando resistencia terapéutica,” agrega Maley. “Cuando se aplica quimioterapia a una población de células de tumor, es probable que se encuentre un mutante resistente en algún lugar en esa población de miles de millones o incluso billones de células. Este es el problema central en la oncología. La razón por la que no fuimos capaces de curar el cáncer es que estamos seleccionando las células resistentes. Cuando fumigamos un campo con pesticida, lo seleccionamos para las pestes más resistentes, es la misma idea.”
Maley nota que hay tres condiciones necesarias y suficientes para que la selección natural tenga lugar y que todas se encuentran en una población de células de tumor. El primer requisito es que haya variación en la población. Esta variación es evidente en los tumores, que son un mosaico de varios mutantes genéticos diferentes.
La segunda condición es que la mutación debe ser heredable. Esto, también, puede ser visto en la población de células de tumor. Cuando una célula se divide para replicarse, las células hijas comparten las mismas mutaciones.
La última condición es que la variación tiene que afectar la forma, la supervivencia y la reproducción de las células. Todas estas características que son consideradas propias del cáncer afectan la forma, según Maley. Dentro de estas se encuentra que las células de cáncer no muestran señales de inhibición del crecimiento en su ambiente, no necesitan una señal externa para dividirse como la necesitan las células sanas, y son capaces de suprimir un grupo de instrucciones vitales que requieren a las células auto destruirse cuando sus genes mutan sin reparación. Este programa protectivo celular llevado a cabo por las células normales se conoce como apoptosis.
Ver un tumor bajo esta nueva luz abre una ventana a las nuevas estrategias terapéuticas. “No es sólo una metáfora decir que las poblaciones de células de tumor están evolucionando,” dice Maley. “La evolución está teniendo lugar en el tumor. Entonces pensamos sobre cómo podemos querer influenciar la evolución. ¿Podemos empujarla a través de caminos que sean más beneficiosos para nosotros?
Una idea puede ser desarrollar nuevas drogas que actúen como impulsores de de células benignas. Estas drogas apuntarían específicamente las mejores células en un tumor para aumentar su bienestar relativo sobre los vecinos malignos. Esto permitiría a las células benignas competir contra las células malignas, llevando a un menos agresivo, menos peligroso tumor
Fuente: The Wistar Institute