El cerebro de los pájaros se encoje por la exposición a contaminantes
Las regiones responsables del canto y del apareamiento en los cerebros de los petirrojos se encojen al ser expuestos a grandes niveles de DDT, dice la nueva investigación de la Universidad de Alberta – la primer prueba de que la exposición natural a un contaminante daña el cerebro de un animal salvaje.
“Estos residuos permaneces desde el final de los 60’s – eso es lo que resulta realmente alarmante,” dice el Dr. Andrew Iwaniuk, un investigador asociado de post doctorado del departamento de Fisiología de la U.d.A. “Hace años que se utilizó y aún tiene este efecto”.
La nueva investigación, publicada en “Behauviural Brain Research”, sugiere fuertemente que la exposición a niveles ambientales de DDT causa cambios significativos en el cerebro de los pájaros cantores.
Estudios anteriores sugerían que la exposición a residuos de DDT afecta el cerebro, pero ninguno lo había podido realmente demostrar. El equipo de investigación, incluyendo al supervisor de Iwaniuk, el profesor de fisiología Douglas Wong-Wylie, usó petirrojos americanos para probar la idea. Las aves son más susceptibles a los efectos de los residuos de pesticidas y otros contaminantes en el ambiente que otros animales. Además, los petirrojos americanos frecuentemente son expuestos a grandes niveles de DDT y otros químicos porque dependen fuertemente de lombrices como parte de su dieta. Ellos específicamente eligieron a estas aves en el Valle Okanagan porque en ese lugar están expuestos a altos niveles de DDT pero relativamente bajos niveles de otros químicos.
Los investigadores capturaron 18 nidos y luego los alimentaron y observaron por dos años. Luego seccionaron los cerebros y examinaron el tamaño de las diferentes regiones del cerebro. “Encontramos que las regiones sensibles a las hormonas reproductivas – producción de sonidos y comportamiento de cortejo – fueron las más afectadas por el DDT,” dice Iwaniuk. “La producción de sonidos es extremadamente importante para atraer a una compañera o para delimitar el territorio.”
“El punto no es que el DDT estuviera matando a estos petirrojos sino que si crecieran en esta área en particular y luego se mudaran a otra, no serían capaces de atraer a ninguna hembra.”
Estos efectos fueron más prominentes en los machos, algunos de los cuales experimentaron hasta una reducción del 30% en la región del cerebro comparado con los machos que tuvieron una menor exposición al DDT.
No es claro si este fenómeno es aplicable a otros animales o humanos porque todavía no hay un entendimiento completo de cómo estos químicos en el ambiente afectan el cerebro, pero es posible que los humanos expuestos a niveles similares de DDT estén en riesgo de daños neurológicos.
“El mensaje para llevar a casa es que la gente necesita ser mas conciente del uso de pesticidas y herbicidas,” dijo Iwaniuk. “La gente necesita tener cuidado con el uso de químicos en sus casas o quintas. Quién sabe los efectos que estos tendrán al final del camino.”Fuente: Eurekalert