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26ene/120

¿Es sustentable la piratería?

Cuando pienso en piratería, sin dudas me surge algún tipo de doble moral. Por un lado me encanta descargar cosas cuando y dónde quiero (música, series, películas, libros) sin pagarlas y por el otro me pregunto si realmente estaría dispuesto a dejar que los demás descargaran mis cosas libremente. Aquellos que visiten mi galería en Flickr, por ejemplo, podrán ver que mis fotos las publico bajo una licencia Creative Commons, es decir que cualquiera las puede usar siempre y cuando no sea con fines comerciales y se me mencione.

Pero son fotos; en el fondo se que no es un trabajo al que le haya dedicado una vida y tampoco es algo de lo que intente vivir; la licencia CC es sólo una excusa para ganar un poco más de publicidad (por ejemplo, si un blog quisiera usar una foto, puede hacerlo y tendría que poner un link, así que más visitantes la verían, etc.) Entonces me pregunto, si yo bajo cosas sin pagar un centavo, ¿cómo espero que se sigan produciendo?

Por esto creo que cada industria se debe tratar por separado (no es la industria "del entretenimiento", sino la de la música, la de la televisión, etc. cada una por su cuenta). Para evitar que queden artículos kilométricos, voy a separarlo en diferentes entregas, a medida que las vaya escribiendo. Hoy es el turno de la música.

Los músicos de primera línea, es decir aquellos en los que se invierten millones de dólares en publicidad, son los caballitos de batalla de los grandes sellos musicales. ¿Pero qué es un sello musical? Es sólo un intermediario, es aquel que se encarga de distribuir lo que el músico hace, quedándose con la amplísima mayoría de las ganancias. ¿Qué rol tiene internet en ese caso? En principio elimina al intermediario: cualquier banda puede poner a disposición del público su obra, sin que nadie le diga cómo ni le cobre por hacerlo (o no tanto por lo menos). Además de que se pone a disposición en mercados virtualmente inexistentes, es decir aquellos con pocas personas o con poderes adquisitivos muy bajos.

En este contexto, es obvio que haya una inercia infinita por parte de los sellos; están perdiendo la máquina de hacer churros. Pero en lo que nadie piensa es en los músicos. Los grandes, millonarios, que viven una vida de drogas y desorden son realmente una minoría; como sucede con los futbolistas. Todos aquellos músicos insipientes se encuentran ahorcados por las discográficas (imaginen que hace más dinero un músico que vende sus discos en la calle que uno que logró ser captado por una discográfica). Y todavía no llegué a la parte del dinero realmente. Un músico tiene la ventaja de que puede hacer un show (no creo que nadie ose comparar la experiencia de ver una banda en vivo con la de escucharla en los parlantes de una PC o en unos auriculares en el colectivo.)

Entonces, por un lado el músico todavía tiene una forma de entretenimiento que no se puede digitalizar ni se puede compartir (ahora falta que me acusen, por contar con mucho detalle cómo es un recital, de que las ganancias están bajando). Por el otro lado, el músico ahora tiene un acceso directo a su público: ya sea con redes sociales o analizando de dónde proviene la mayor cantidad de reproducciones. Puede poner a disposición de la gente su obra, sin intermediarios.

Desde hace unos años existe un servicio llamado Grooveshark en el que se puede hacer streaming de la música que nos gusta. Podemos armarnos listas, descubrir nuevos artistas. Tiene tanto una versión gratuita como una paga. El sitio garantiza que una parte de su ganancia se destina a los artistas (¡no a las discográficas!) y que es proporcional a la cantidad de reproducciones de sus temas. Aparentemente Megaupload (que está en boca de todos en este tiempo) estaba por lanzar un servicio similar, una competencia directa a iTunes, y ya tenía el acuerdo con algunos artistas (TechCrunch). Completamente gratuito y pagándole a los músicos en forma directa. Los conspiranoicos se preguntan si fue una casualidad el timing del FBI o si hubo una relación causal.

Lo cierto es que son los mismos artistas que se dan cuenta de que el modelo de negocio es obsoleto y hay que cambiarlo. Obviamente los primeros momentos de turbulencia pueden generar algún problema pero eventualmente todo se acomodará. Supongo que cuando los músicos comenzaron a poder dejar registrada su música en un formato físico también todo se revolucionó un poco: ya no hacía falta que tocaran en vivo, podían vender su arte a miles de kilómetros de donde se encontraban. Lo que está sucediendo ahora es similar, pero más rápido y masivo.

Creo que el error más grave que está cometiendo la "industria" es ir en contra de este movimiento. En vez de actualizarse y generar un negocio que le podría resultar súper rentable, se aferran al pasado e intentan detener el movimiento. Me pregunto realmente cuánto gana un músico por cada CD que vende con respecto a cuánto se queda su sello. También es cierto que al masificar el acceso, también se debería homogeneizar la distribución de la ganancia. ¿Cómo puede ser que un puñado de músicos acumulen la mayor parte de la riqueza que su arte genera? Es fácil, si a parte de que nos bombardean con publicidad, los únicos artistas que podemos consumir son los que las discográficas imponen... Pero ahora, una banda de Nepal que se vuelva viral en un par de blogs y twitter podría simplemente desbancar a cualquier artista mainstream.

Las discográficas ya perdieron su turno de actualizarse. Me parece que si los músicos llegan a vislumbrar el potencial que hay actualmente en internet, sumado a iniciativas donde se les reconozca su trabajo, como podría haber sido el caso de Megabox el cambio sería inmediato. Mientras tanto será cuestión de seguir haciendo las cosas como siempre; sin confiar tanto en servidores de descarga directa y más en el P2P.

25ene/120

La historia del mundo en 100 segundos

A History of the World in 100 Seconds from Gareth Lloyd on Vimeo.

Los autores del video recopilaron todos los artículos de Wikipedia donde apareciera tanto un año como un referencia geográfica. En total se trata de 14.238 eventos con locaciones en el mundo. Una vez realizado este trabajo, lo animaron, representando cada suceso como un destello en el plano. Me parece sorprendente cómo se va formando el mapa del mundo a medida que pasan los años: primero una cuestión completamente euro-centrista, con algo sucediendo en Asia. Luego de 1492 se empieza a vislumbrar una actividad más grande en América hasta que desde fines del siglo XIX y durante todo el XX se pueden distinguir los contornos de todos los continentes.

Lo vi en Microsiervos hace un tiempo.

6ene/120

Aumento de la tarifa del subte

El tema del aumento a $2,50 de la tarifa del subte es el candente de hoy en día y sobre el que todos hablan. Obviamente los porteños son reaccionarios a cualquier tipo de cambio, recuerden por ejemplo la lucha por los carriles exclusivos para transporte público. Si el cambio toca el bolsillo (como en un aumento de tarifas), el descontento será mayor.

Hay muchas maneras de justificar el tarifazo (por ejemplo, citando el hecho de que el boleto no aumentó acompañando a la inflación); también hay muchas formas de criticarlo (son obvias). Lo que me molesta es la espontaneidad: Desde el viernes, a $2.50, sin siquiera seguir las formas requeridas para el aumento (una audiencia pública).

Que fue una maniobra política del estado nacional (aquí puedo sacar a relucir las típicas palabras que ameritan estas situaciones, como chicana política), sin dudas; hasta me sorprende que no lo hayan hecho antes de las elecciones. ¿Cris se estará volviendo vieja, che?. Que la actitud se achacable únicamente al estado nacional muestra la falta de cintura política del PRO (otro ejemplo: la autopista inacabada al costado de Aeroparque).

Hoy hubo liberación de molinetes; me pregunto de qué manera es esto justificable. Es decir, no se tocan los salarios, privilegios, etc. los únicos perjudicados (en tal caso) son los pasajeros; entonces un gremio que sistemáticamente jode a los usuarios del subte repentinamente decide apoyarlos en esta cruzada anti-tarifazotaria me parece más bien curioso.

No es cuestión de culpar y apuntar con el dedo (aquellos que se empecinan en culpar a Macri olvidan la mitad de la historia; al igual que los que se olviden de culparlo). Tampoco es cuestión de resignarse; esta forma de tratarnos como ciudadanos tiene que cambiar; el doble discurso, la doble moral también.

Es mi primer Enero en Buenos Aires en muchísimo tiempo; ahora realmente estoy entendiendo esta idea que siempre había rondado de que las medidas drásticas se toman en este mes, total todos se enteran al regreso de las vacaciones.

Otras opiniones que crucé por ahí: Otra Rubia Tarada
Fabio

31dic/111

Cómo se hacen los lápices

Confieso que hace muchísimo tiempo que no tengo un lapiz de estos; desde que descubrí los portaminas, cada vez que tuve que escribir algo que sabía iba a ser borrado una y otra vez (una cuenta de intercambios radiativos, por ejemplo, ejem) dejé de usarlos. Sin embargo ver el video de cómo se fabrican me resultó sumamente interesante. Desde que estoy trabajando en una industria, creo que valoro de otra manera los temas de automación, calidad, etc.

Visto en Acceso Directo

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15dic/111

Fair Trade o Comercio Justo

Logo de la fundación de comercio justo

En algún momento de mi vida ya me había cruzado con la idea de comercio justo, pero no le había prestado demasiada atención. El verano pasado en México, en el estado de Chiapas y gracias a la presencia de los Zapatistas el comercio justo volvió a resonar. Finalmente hace unos meses, alojando a dos amigas francesas en mi casa todo tomó otro sentido. Me pregunté cómo puede ser que viviendo en un país como Argentina, no fuera más común escuchar hablar y exigir consumir productos que provengan de comercio justo.

La Fundación Fairtrade se encarga de certificar aquellos productos que cumplan condiciones particulares de respeto a los trabajadores y el medio ambiente. Lo que se propone es generar mejores salarios, mejores condiciones de trabajo, sustentabilidad en el largo plazo y evitar el comercio desigual que en general termina dañando a los comerciantes más pobres. De esta manera cuando uno compra un producto con el sello (que abre esta entrada), es posible saber que no estamos consumiendo el fruto de la explotación infantil y que el precio que estamos pagando fue, de alguna manera, determinado por el propio productor.

Los productos tradicionales que tienen este certificado son el café, el cacao y el algodón. Estos tres tienen una gran presencia en los países más pobres y emplean a millones de personas alrededor del mundo (el café es la segunda industria más relevante del mundo, luego del petróleo). Garantizar mejores condiciones de trabajo para las personas vinculadas con ellos implica un cambio no menor. Con el tiempo muchísimos otros productos se fueron sumando a la lista; podemos encontrar por ejemplo artículos de oro o vino chileno.

Lo que quiero que quede claro es que no todo el café, algodón, etc. que se consume fue producido bajo las condiciones de Fair Trade. Es más, me aventuraría a decir que sólo una pequeña parte lo es. Por eso es importante buscar la etiqueta en las cosas que consumamos, empezar a pedirle a la gente que nos vende que empiecen a conseguir esos productos. Quizás alguno se preocupa cuando compra atún de que no se maten a los delfines durante la pesca; ahora podemos preocuparnos también por la gente involucrada en el proceso productivo.

Hace unos días fui a una Tienda de Café a comprarme una cafetera; obviamente me quisieron también vender algún café especial y les pregunté si era Café de Comercio justo. El encargado del local no supo responderme, de hecho no sabía lo que era. Me pasó lo mismo en Bonafide y Havanna. Starbucks en Europa ofrece productos Fair Trade, pero no se si en Argentina también (¿habrá algún consumidor de Starbucks que me pueda comentar?). Inclusive locales que se dedican exclusivamente a la venta de café no hacen mención del comercio justo.

Y aquí viene la observación más grande de esta reflexión: a pesar de estar buscándolo por las últimas semanas, jamás encontré un producto Fair Trade en Buenos Aires; ya sea entre los chocolates importados o los cafés (asumí que eran los más típicos para encontrar el sellito, pero en general no crucé ninguno.) El Fair Trade no es sólo una cuestión de lujo que se pueden dar en el primer mundo; es una cuestión de derechos.

Algunos vinos argentinos dicen que están comprometidos con el medio ambiente y la comunidad, pero si no hay una auditoria al respecto, ¿cómo puedo creerles? o ¿cómo puedo saber qué significa "estar comprometido"? Por el otro lado, veo que hay algunos vinos chilenos que sí pertenecen al Fair Trade. Está bien; los vinos no son un producto que se caracterice por bajos salarios y explotación pero si es un producto insignia (como podría ser la carne o las oleaginosas) hasta por una cuestión de márketing uno supondría que les convendría formar parte. Así que me pregunto si no seré muy ingenuo con el tema de la no-explotación en la producción de vinos, o si es que simplemente el desinterés es tan grande.

Pensar en el comercio justo como lo planteé recién es sólo el principio del ovillo. Los productos Apple se manufacturan en Asia con gente modernamente esclavizada; las zapatillas o la ropa en general (recordar el caso del incendio en un taller textil en Buenos Aires) muchas veces no son la excepción. Es una realidad muy cercana (no son sólo niños en Tailandia, son los propios trabajadores de la zafra de azúcar en el noroeste argentino) y que está en nuestras manos exigir y ser generadores de un cambio.

De todas maneras, si alguien puede aportar algún dato (un comercio que venda productos de comercio justo, por ejemplo) se lo voy a agradecer y sin dudas voy a difundir ya que es una iniciativa que me parece vale la pena.

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